
A 76 años de aquella tragedia, me toca estar en la ciudad de Medellín para sentir de cerca el extraordinario amor que sienten los paisas (gentilicio de los habitantes de esta ciudad), por la figura de Gardel. Caminando las calles del centro de Medellín es posible escuchar desde los bares sus discos y los de aquellos cantores que estuvieron aquí cantando éxitos. Gardel está presente en los labios de la gente de Medellín como un santo, con la devoción que despierta una figura a la cual se le puede rezar y escuchar tomando un aguardiente.
Ese Gardel colombiano nació aquel 24 de junio del treinta y cinco, porque su muerte provocó una conmoción nunca vista, sobre todo en aquel Medellín.
Historias que se cuentan
En la portada del diario más famoso de Medellín, “El Colombiano”, se anuncia como primera noticia el domingo 9 de junio de 1935 “CARLOS GARDEL, llegará mañana a la ciudad, acompañado de sus guitarristas, en un avión de la Scadta. Lo invitamos a la recepción” (ver reproducción del diario). Esto confirma la popularidad que ya tenía Gardel en Centroamérica y cuánto se escuchaban sus discos.
El periodista colombiano Roger Vélez escribió sobre la muerte de Gardel : “En cambio, cubrió con un manto de tristeza a sus admiradores que hicieron de su vida y de su muerte en la capital antioqueña, toda una cultura: la de los amantes del Tango que se regó por los barrios de Medellín, convirtiendo a esta naciente ciudad, en capital del Tango a nivel mundial”.
Luego de su muerte, Gardel permaneció en Colombia hasta inicios de febrero de 1936, y esto generó que en los pueblos se le encendieran altares con velas y rosarios, allí muchos pedían milagros y otros trabajo y casa para vivir.
En la década del sesenta fue fundada por el argentino Leonardo Nieto, la Casa Gardeliana, en Manrique, el barrio más popular de Medellín. A metros de aquella casa se inauguró un monumento blanco a Gardel; para esa oportunidad, estuvieron presentes Aníbal Troilo, Tito Lusiardo, Tito Reyes, Hugo del Carril, Armando Moreno, y una gran delegación argentina. Algunos días después, el monumento amaneció destrozado. Los diarios anunciaron la noticia atribuyendo a vándalos de la ciudad, pero en la memoria popular se cuenta otra historia. Dicen que era tanta la devoción, que los mismos habitantes del barrio y sus alrededores rompieron el monumento y se llevaron a sus casas un pedacito del mismo para transformarlo en un altar.
Te vuelvo a matar Gardel!
Otra historia increíble sucedió en el original Patio del Tango del famoso Gordo Aníbal. En los años setenta, había un cuadro de Gardel pintado con su característica sonrisa que ocupaba más o menos dos metros por uno. Una noche, llegó hasta el bar un borracho y se paró frente al mismo; sacó un revolver y le dijo “Yo te vuelvo a matar Gardel” y tiró justo a la altura del corazón.
Esta historia me fue contada hace dos días en el nuevo Patio de Tango por su dueño Luis Guillermo Roldán, quien conserva en una de las paredes del local el mencionado cuadro con la marca del balazo.
Ésta es sólo una muestra de las infinitas historias que genera todavía en el pueblo y de la presencia que tiene en la ciudad. Si hoy caminamos por la calle que lleva su nombre en el barrio de Manrique, encontraremos bares, panaderías, talleres mecánicos y despensas de bebidas que se llaman “Gardel”. Pero también están sus imitadores y los que se visten y se peinan como él. El año pasado, un joven de escasos treinta años me saludó en el barrio Manrique y me dijo que era cantor, me dio su tarjeta y en ella se leía Carlos Gardel , cantor nacional.
Como ocurre todos los 24 de junio, las diferentes asociaciones de la ciudad realizarán esta tarde a las 15.00 horas su procesión por el barrio de Manrique hasta el monumento y le cantarán al ídolo a 76 años de la muerte y resurrección del mito.
Gabriel Soria
Esta radio web ofrece el mejor repertorio de “enganchados” de música para milonguear, en el estilo de la más importante milonga argentina, la célebre “Milonga de Almagro”.
Cantante destacada y actriz, descolló con el trío de guitarras de José Ricardo y con la orquesta de Héctor Stamponi
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