
Distintos estilos para aprender a bailar el tango.
Promediando el siglo XIX se inicia la llegada paulatina de inmigrantes árabes y con el correr del tiempo se advierte que un 10 por ciento de la población argentina es de ese origen, lo que le confiere el tercer lugar detrás de las corrientes de españoles e italianos. Los primeros en llegar fueron cristianos, ortodoxos y una minoría musulmana. Eran jóvenes campesinos jornaleros, agricultores solteros que se dejaron llevar por los relatos de las maravillas que existían en América. Aprovecharon muchas oportunidades laborales, incluyendo la dura tarea del tendido de rieles para las empresas ferroviarias inglesas.
Primero llegaron con documentación turca y fueron recibidos en el puerto de Buenos Aires por funcionarios del Consulado Turco, único por entonces. De allí deriva la denominación de “turcos” a los descendientes de árabes.
Se dedicaron al comercio al menudeo y se los veía caminar por las calles de ciudades y pueblos ofreciendo su mercadería en venta ambulante, dado que por la ignorancia del idioma no eran muchas las tareas que podían emprender. Sin embargo su espíritu ahorrativo les permitió encarar la empresa de pequeños almacenes al principio, donde también comerciaban artículos de mercería.
La transculturización fue la siguiente etapa, que derivó en la formación de matrimonios con los nativos y la instauración de una inédita modalidad en los comercios que tenían a su cargo, como lo fue la venta en cuotas mensuales.
Similitud de paisajes
Así como los árabes que llegaron a suelo argentino especialmente sirios y libaneses, se afincaron en lugares atraídos por la similitud con sus paisajes nativos, adoptaron las costumbres de los criollos y se incorporaron, por ejemplo, a la cultura del mate y de las comidas típicas. Con su consolidación económica y la aceptación en la comunidad, lograron estabilidad y aceptación social, dejando de lado la mayoría, el aspecto religioso. Con los años participaron activa e intensamente en la vida pública de los argentinos, enviaron sus hijos a las universidades y luego esos descendientes de inmigrantes ingresaron a la historia como exponentes de la vida política del país. La música no fue la excepción y aunque no fueron pocos los exponentes hijos de árabes que se destacaron en el folklore argentino, en el tango tuvieron algunas tibias incursiones.
Basta con escuchar las estrofas de Oriente, creación de Sanguinetti y Sánchez Gorio, quienes influenciados por historias nacidas en las nostalgiosas evocaciones de los árabes dicen “Tus camellos bajo el sol/ se alejaban dulce amor./ Ví tus ojos negros que lloraban/ bajo el tul cuando se alejó la caravana./ El destino cruel esa mañana/ de ti me separaba, mi musulmana”. Para terminar con un sentido “Sultana, en las arenas del desierto/ ha muerto mi enamorado corazón”.
Soher El Sukaria
Antes de la práctica cotidiana se dictan seminarios y clases para principiantes. “Buscamos abrirnos a otras expresiones como el teatro y la fotografía que vamos a ir incorporando a nuestro espacio”, explica Fabiola, una de las organizadoras de estos encuentros.
Esta radio web ofrece el mejor repertorio de “enganchados” de música para milonguear, en el estilo de la más importante milonga argentina, la célebre “Milonga de Almagro”.
Pionero del piano en el género tanguero, nacido en Las Flores (Pcia. de Buenos Aires) en 1884.
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